A diferencia de muchos profesionales del mundo de la lectura, mi encuentro e interés por ella y el placer de su práctica fue tardío, muy tardío. Confieso que fui una niña que renegaba cuando recibía libros de regalo y que la biblioteca de mi infancia estuvo constituida por muy pocos volúmenes (que, por cierto, aún hoy conservo). Mi verdadero encuentro con la literatura infantil y juvenil y con la lectura en la infancia se ha producido en mi adultez, de una manera circunstancial. Y, además, ha sido posterior a mi encuentro con la literatura para adultos y con el comienzo de mi afición y gusto por la lectura. Pero, ¿por qué confieso todo esto? Porque fue una experiencia reveladora que se ha tornado cuasi mágica y que ha definido mi trayectoria profesional, nada más y nada menos.

Mis primeras lecturas de libros para niños y niñas fueron difíciles. Me resultaba complicado ver el interés en este tipo de propuestas después de haberme enamorado de los grandes clásicos de la literatura universal. Pero en muy poco tiempo, un par de meses a lo sumo, cambió completamente mi percepción y empecé a encontrar los valores, los afectos, las conexiones, los sentidos…, a encontrarme a mí misma, en gran medida, frente a las lecturas para niños y jóvenes. Desde ese momento, son muchos los libros de literatura infantil que han pasado por mis manos y otros tantos los que forman parte de mi biblioteca personal.

En estos años de dedicación a este tema y de especialización en su análisis, valoración y selección he ido descubriendo y maravillándome por el impacto de la práctica de la lectura en la infancia y añorando, en gran medida, no haberlo vivido en mis propias carnes. Y por ello intento compartir, casi a diario, la importancia de la lectura, sus beneficios pero también sus retos, así como las propuestas que descubro, con el objetivo de que los niños y niñas de mi entorno familiar, los hijos e hijas de mis amigos y conocidos y otros chicos próximos o no tanto, vivan esa experiencia que yo no viví en papel, y también en pantalla porque es la gran ventana de acceso a las nuevas formas de contar historias que están surgiendo en esta era digital que nos ha tocado vivir.

Las pantallas, para bien o para mal, están muy presentes en la vida de los pequeños, cada vez desde edades más tempranas. Y pienso que, en muchos casos, pueden ser un canal estimulante y eficaz de acercamiento a la lectura.

Y no solo a la lectura en formato digital, también a la lectura en papel. Pero esto no se va a producir de forma espontánea. Tenemos que mediar para que los pequeños encuentren en estos cachivaches que los rodean propuestas de interés y calidad que despierten su interés y gusto por la lectura y que les ayuden a construir un itinerario lector enriquecedor para sus vidas, y para formarlos como lectores digitales críticos y autónomos.

Y en esto ando enfocada estos últimos años. En observar qué está pasando, qué cambios se están produciendo en los hábitos lectores, qué hitos se alcanzan en relación con la práctica de la lectura y qué retos se mantienen o surgen nuevos, y en descubrir esas nuevas formas de contar historias con las que además de construir lectores digitales podamos establecer puentes hacia la lectura en papel, de tal forma que los mediadores (madres, padres, profesores, bibliotecarios…) podamos poner un granito de arena en la formación de lectores del siglo XXI.

Gracias a todos y todas por compartir este interés, por compartir vuestras ideas, inquietudes y experiencias en torno a esta propuesta en el marco de este MOOC. Buen día y mejores lecturas (en papel y en pantalla). Un fuerte abrazo para todos. ¡¡¡Nos vemos en las redes!!!

Elisa Yuste
Abril 2018

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