En la era de las aplicaciones y las redes sociales, de las fotos y los filtros, de los quote y hashtags, se hace muy complicado, especialmente en adolescentes, trabajar la sobreexposición. Encontrar el equilibro entre lo que haces y lo que publicas es una tarea que requiere de dedicación y asesoramiento. Por eso, desde las aulas, debe fomentarse el uso adecuado y correcto de las aplicaciones y herramientas digitales así como predicar con el ejemplo y evitar la publicación indiscriminada por ejemplo de fotografías del alumnado.

En el bloque ‘Protección de datos personales e identidad digital’ hemos tratado esta problemática, asociándola además con posibles e indeseables consecuencias que pueden darse en caso de descuidos o poca precaución a la hora de compartir cualquier cosa en las redes. Conceptos como el sexting, grooming o ciberacoso tristemente empiezan a ser reconocidos e identificados socialmente, como resultado del aumento de casos.

En estos tiempos de clases online es importante trabajar y recuperar estas pautas de prevención y cuidado para tener una identidad digital ‘limpia’ que no dé lugar a terribles consecuencias.

Y de nuevo, contamos con una amplia participación de los docentes en los espacios sociales del curso (foros, grupo de Facebook y Twitter), donde nos dejáis interesantes reflexiones que rescatamos para esta entrada.

Entre las cuestiones que atañen a esa privacidad, se ha generado un debate en torno a cómo emplear por un lado, de forma totalmente segura los equipos y dispositivos y por otro, cómo proteger las identidades del alumnado cuando registramos sus aprendizajes en aplicaciones digitales. 
En el primer caso, la instalación y arranque frecuente de antivirus es la rutina más extendida. Entre los participantes, ha habido recomendaciones de todo tipo. Miguel B. citó el antivirus que ya viene incluido en los equipos Windows 10 pero otros docentes, como Rubén S., han recomendado Kaspersky, Avast o incluso Avira. Para ayudarte en esta elección, os dejamos este repositorio con algunas de las mejores opciones para que, en función de tu equipo e intereses, optes por el mejor.

En cuanto a la segunda cuestión, utilizar las iniciales de nombres del alumnado, sus números de lista, etc son las opciones más habituales. No obstante y a fin de no recurrir a ningún tipo de información o dato referente al alumnado, nuestro consejo es anonimizar sus identidades al máximo. Todo ello si además, se combina con el uso de entornos totalmente seguros como es el caso del paquete de EducaMadrid que cumple con todas las indicaciones y recomendaciones de la AEPD y de la Delegación de protección de datos de la Comunidad de Madrid. Además, no tiene convenios con ningún proveedor de correo electrónico, una vez que el correo se manda a un proveedor diferente EducaMadrid pierde el control. Si por ejemplo se utilizan servicios externos (por ejemplo para cuentas de correo de Google, Outlook…) aunque estén administradas por el propio centro educativo, los datos los sigue controlando dicha empresa, ya que el centro está empleando sus servidores. Por tanto, las comunicaciones que se realizan desde EducaMadrid con contenido escolar, como consultaba Aurora M., tienen garantía total de seguridad.

Pero el debate no ha quedado aquí, también ha habido ocasión de reflexionar acerca de las advertencias de seguridad que saltan en los navegadores web (por ejemplo con un icono de candado tachado o con advertencia) cuando se navega por ciertas páginas. ¿Son realmente seguras?, ¿podemos confiar en ellas? como preguntaba Álvaro G. al respecto. Para asegurar que la web a la que accedes es segura debe comprobar que su dirección comienza con ‘https’. Cuando no incluya la ‘s’ final indicará que el sitio web no es fiable; de lo contrario, la ‘s’ determina que dispone de autenticación, esto es, que su certificado digital es válido y por otro, que está cifrado, por lo que la información que enviemos no será tratada indebidamente. Por tanto, si la web es ‘http’ no se aconseja introducir datos personales, hacer compras online, etc.

Sumado a lo anterior, en Facebook, hemos compartido análisis de nuestra presencia en las redes. Y tú, ¿estás sobreexpuesto? Te invitamos a probar el truco que nos ha compartido Virginia V. Dirígete a tu buscador habitual e introduce tu nombre y apellidos entre comillas y busca. ¿Qué resultados has obtenido? Es posible que te sorprenda.

A la hora de crearse una cuenta, publicar, interaccionar… en las redes sociales ¿es imposible no compartir algún dato personal? Según Juan Ramón, “entiendo que un cierto nivel de exposición en redes sociales es necesario, si queremos beneficiarnos de los servicios o ventajas que proporcionan.” Aunque concluye con un consejo: “creo que hay que ser precavido con lo que se comparte” por lo que, optar por apodos, fotos no identificativas, supervisar solicitudes de amistad, etc. pueden ser hábitos que contribuyan a proteger nuestras identidades (y también huellas) digitales.

No obstante, también hay casos como el de Juan G. o María F. que en cambio, el primero lo utiliza con propósitos claramente definidos: ”en ocasiones sí me expongo bastante, sobre todo en Instagram. Lo hago conscientemente, como adulto, pero entiendo perfectamente que hay que saber distinguir un uso responsable y un uso imprudente de las redes sociales y esto es lo que hay que transmitir al alumnado.” La segunda, lo ha enfocado más bien a “(…) dar publicidad a servicios y productos que vendo, tengo redes abiertas en las que la privacidad no está limitada. En las personales sí tengo restringida la privacidad”.

Sea como fuere, para aprovechar al máximo la experiencia social que nos ofrecen estas redes sociales es necesario ser consciente de su utilidad y posibilidades y evitar pensar que “No considero que mi vida sea tan trascendente como para que le importe a nadie con lo cual, no tomo excesivas precauciones. También es verdad, que esa información intento que sea compartida con las personas de mi entorno, y claro, confío en que estas personas sean cuidadosas con ese tipo de información, pero tampoco me quita el sueño que no lo hagan.” Ser proactivos en la seguridad de nuestras identidades (las de nuestras familias, nuestro alumnado, en definitiva el entorno que nos rodea), debe ser la base para que no haya problemas futuros.

Problemas, como el ciberacoso que ha tenido un protagonismo especial esta semana. Entre las reflexiones compartidas, Juan G. recordaba el caso de “alguna alumna con más de 300 seguidores en Tik Tok que hace unos meses me intentaba convencer de que conocía a todos… hay que trabajar en estos conceptos básicos de seguridad en las rrss en clase. Es muy importante.” y cómo la sobreexposición o la ansiedad por aumentar el número de seguidores se ha convertido en una preocupación habitual entre la adolescencia. Al respecto, os compartimos este interesante artículo con el que podemos empatizar con esa juventud que prioriza sus perfiles en las redes.

O, como comentaba también José Antonio R. sobre la sociedad del individualismo y la dificultad que se encuentra actualmente en los centros educativos para generar lazos que ayuden a prevenir y/o afrontar casos de ciberacoso, “puesto que es necesaria una relación de conocimiento, confianza y cercanía con los mismos para poder detectar este tipo de situaciones”. Abordar estas cuestiones con normalidad, es decir, con formaciones o talleres en los que se expongan estas amenazas y mostrar empatía son claves para estrechar esos lazos con el alumnado.

No finalizamos esta publicación sin además, hacer un repaso por otras acciones que hemos llevado a cabo en este módulo trabajo como:

  • Averiguar qué sabe Google de nosotros cada vez que usamos el móvil, navegamos y buscamos algo en internet, etc
  • Revisión de la Guía sectorial para centros educativos de la AEPD. Lectura muy recomendada para la gestión adecuada de datos y privacidad en los colegios.

De nuevo también, os invitamos a uniros a nuestro grupo de Facebook y a seguirnos por Twitter participando con la etiqueta #ConcienciaDigitalCRIF. Está siendo muy intenso y además nos estáis haciendo llegar muchos comentarios, como el de Elia E. que ya ha ido actualizando y adoptando nuevas medidas de seguridad como “(…) he cambiado todas mis contraseñas, generando unas nuevas más seguras. He intentado borrar datos antiguos míos que se podían encontrar por Internet, he hecho una limpia de contactos de redes sociales borrando muchos contactos que no conocía personalmente, he revisado la privacidad de mis redes y las aplicaciones que tengo instaladas… A partir de ahora, voy a ser muy precavida” y no hay mejor manera de seguir adelante con este curso que con estas notas, ¡gracias!

¡Por unas #AulasSeguras!