La posibilidad de rastrear cuándo tu pareja se ha conectado a una red social, ver las fotos que se ha tomado con sus amistades y las publica en las redes sociales, leer sus conversaciones con personas allegadas, etc. ha abierto un nuevo escenario que antes era casi imposible lograr. 

Y ello puede ocasionar que se intoxiquen las relaciones personales, especialmente en el caso de parejas adolescentes en las que la desconfianza, por contar con muchas amistades y planes, puede incrementarse de forma exponencial.

De ello hemos estado hablando por el grupo de Facebook del MOC, además de reflexionar críticamente sobre el Programa de coeducación Nahiko, promovido por el Gobierno del País Vasco. 

Este programa ha generado un intenso debate entorno a sus beneficios, entre los cuales la mayoría han destacado:

  • “Trabaja muy bien el ámbito personal, familiar y escolar, mezclando estos tres ambientes que no siempre vamos a un mismo ritmo. Destaco de manera positiva en la profundización sobre el trabajo de empoderamiento como forma de partida y el acompañamiento al análisis de lo que le rodea (familia).”
  • Que “se usen materiales manipulativos (tales como dominós, el parchís, cartas de familias, etc).” para trabajar la coeducación en edades tempranas.
  • Que se pueda “adaptar a cualquier centro. Además, aunque el material sea para Educación Primaria, siendo maestra de infantil creo que se podría adaptar también a esta etapa.”

No obstante, conservamos esa mirada crítica, idónea para seguir mejorando y por ello, ha habido algunas sugerencias como: 

  • Dedicar tiempo escolar a la implementación de este tipo de programas. Se ha reivindicado además, de manera muy activa, que esto debería ser una actividad que implique a todo el centro de forma transversal.
  • Enfocarlo también a niveles más avanzados como Secundaria. Al respecto, hemos rescatado el programa Skolae (promovida por la comunidad navarra) que plantea un itinerario formativo más adaptado a edades adolescentes.
  • Tratar el tema de la violencia de género de forma explícita en los últimos cursos de Primaria.

Sin duda, ambos programas ofrecen alternativas didácticas con las que involucrar al alumnado en formación en coeducación. ¿Los conocías?

Pero, por supuesto, la reflexión compartida no ha quedado ahí. Seguimos, después de unas semanas de curso, con un intensísimo debate y con contribuciones tan interesantes como las siguientes:

Surgió una pregunta, a la que se respondió de manera muy diversa, si una creación artística debía valorarse desde el perfil artístico + personal o por separado. Al respecto, se ha hablado sobre los límites, por ejemplo, a la hora de escribir ciertas composiciones musicales que envían mensajes con contenido sexista como recordaba María Jesús C. sobre el reggaeton y sus polémicas canciones o videoclips

Evidentemente, el disfrute de una obra artística es una sensación personal y totalmente subjetiva y por eso ha habido respuestas de todo tipo: desde la de Carlos MG. que comenta “En mi caso es que desde que conozco lo que ha hecho ya no puedo disfrutar de su obra, sobre todo cuanto más cerca está esa persona en el tiempo” hasta la de Vanesa Q. “Personalmente creo que siempre es interesante y conviene conocer lo que hay detrás del arte o de cualquier producción.”

¿Qué debe prevalecer más? ¿La obra en sí o quien la ha creado a pesar de que tenga un perfil conflictivo? No tenemos respuestas para todo (¡ojalá!) pero lo que sí ha quedado claro en el curso es que, tanto hombres como mujeres, niños y niñas, deben ser tratados desde el respeto y la igualdad. Y por ello otro de los debates interesantes que han surgido, conectado en parte con éste, es el de los contratos laborales. 

Silvia S. nos compartía esta imagen de un contrato de maestra de principios del siglo XX y la sorpresa fue la reacción más generalizada. Aunque, para sacarle el lado positivo, Belén A. remarcó que “Fue el primer paso a nuestra independencia.”. Ello ha derivado en una cuestión, ¿son los procesos laborales actuales realmente igualitarios? ¿Cuenta la adolescencia con un panorama futuro profesional que valore sus destrezas sin tener en cuenta su sexo, edad o foto? Es un aspecto en el que quizá convendría pararse a pensar como sociedad.

Es por todo esto que trabajar con intensidad y rigor en los centros educativos la coeducación, la igualdad y el respeto mutuo deben guiar al alumnado. Y en ese camino ya hay muchos y muchas de las docentes que nos acompañan en esta aventura formativa. Como el caso de Pedro F. que remarca el papel de “charlas, tutorías, o explicaciones de conductas que se puedan dar en las clases.” haciendo hincapié en el entorno también “para las familias y barrio, a través de asociaciones vecinales.” o incluso María Ángeles V. que ya ha puesto en marcha esa formación pero en casa, con su hija, a quien le ha puesto una pequeña saga de vídeos para la concienciación, disponibles en los contenidos del MOC (un ejemplo), para ir trabajando su autoestima ahora que, según nos comenta, está en edad preadolescente. Con ello reivindicamos el papel de las familias como aliadas de los centros educativos en esa educación en la igualdad.

Esas familias que, por ejemplo, a la hora de escoger un juguete ¿se decantarán por uno u otro en función del género del niño o niña y/o del color y utilidad del objeto? Pues de eso precisamente hemos lanzado un encuesta tanto en Twitter como en Facebook. En ambos espacios hay un consenso en que quizá sea más bien el uso que le damos la sociedad que el propio juguete el que marque si por ejemplo es sexista o no. Pero, también ha habido algunos apuntes como el de Mar G. que lo analizaba desde un punto de vista más comercial, señalando que “Los elementos de marketing, colores, envases, mensaje publicitario se basan en los mapas de Empatia del consumidor, son así porque su cliente es así, su objetivo es la venta, no crear valores, dan respuesta a lo que el mercado pide. Es la sociedad la que tiene que cambiar y así el mapa de Empatia dará como resultado una respuesta de marketing distinta, hasta ese momento si la muñeca se vende más si la caja es rosa, la caja seguirá siendo rosa.” Como venía a corroborar más tarde Clara M. quien, en su experiencia personal, ha visto cómo, por ejemplo, las jugueterías decoran sus pasillos siguiendo gamas de colores identificativos de géneros: rosa para niña y azul para niño. 

Sea como fuere, es importante desterrar la idea de que los coches son para niños y las barbies para niñas, como sugiere de nuevo Mar G., pues genera desaprobación social y rechazo. Los juguetes son para jugarlos independientemente del género de quien los usa.

No quisiéramos acabar esta publicación sin hacer especial mención a Rocío A. que nos descubrió en primicia en el grupo de Facebook a una magnífica mujer, pionera de su familia que en su momento fue invisibilizada (¡qué importante es hacer un hueco a la mujer en los contenidos y reconocer su papel!). Se trata de María José Alcay

“Quedó huérfana de madre muy pequeña y se hizo cargo de sus 4 hermanos. Estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza y se graduó de Médica Anestesista a finales de los años 50,principios de los 60.Fue la primera anestesista de Aragón. Con su salario compró una casa donde vivió con su padre (médico también él, una calle de Zaragoza lleva su nombre :calle del Doctor Alcay). Y se dedicó a viajar por el mundo, en una época en que era impensable que las mujeres viajaran solas.”

Como ves, el debate es intenso y del todo enriquecedor. Y esto es sólo una breve selección de lo que compartimos. Por eso, si te preocupa o muestras interés en este tema, no dudes en unirte al grupo o comentarnos usando #NiGuerrerosNiPrincesas en Twitter. 

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