Una cuestión de especial importancia en relación a los alumnos con necesidades educativas especiales en general y, en nuestro caso particular, de aquellos cuyas necesidades se derivan de un Trastorno del Espectro del Autismo, es abordar el concepto de necesidades de apoyo. Identificar las necesidades de apoyo y determinar la intensidad de las mismas es un factor fundamental para asegurar una respuesta educativa ajustada y garantizar el acceso a los recursos específicos.

Conviene recordar que en nuestro alumnado es frecuente que existan marcadas diferencias en el nivel de competencia en áreas del desarrollo (perfil disarmónico) que, unido a la influencia de factores del contexto (con quién está, qué tipo de actividad está realizando, condiciones estimulares…), hacen especialmente necesario adaptar el tipo y grado de ayuda que cada alumno y alumna requieren de acuerdo a su nivel de competencia y desenvolvimiento personal y social.

Por tanto, la toma de decisiones sobre la escolaridad y la organización de la respuesta educativa no se determina desde el diagnóstico, sino desde el funcionamiento y la identificación de las necesidades del sujeto en los contextos en los que se desarrolla.

Indudablemente, en el ámbito educativo estamos muy familiarizados con el término necesidades de apoyo y sabemos de la importancia de establecer un equilibrio entre necesidades y apoyos. En esta entrada al blog vamos a recoger algunas aportaciones de distintas entidades que entendemos pueden contribuir a una mejor conceptualización de las necesidades de apoyo.

Expondremos, sintéticamente, el concepto de necesidad de apoyo, los niveles de apoyo y las variables implicadas, según el modelo de los sistemas de apoyo elaborado por la Asociación Americana para las Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD, por sus siglas en inglés), anteriormente llamada Asociación Americana de Retraso Mental (AAMR). 

En su 11ª edición la AAIDD (2011) define las necesidades de apoyo como “un constructo psicológico que hace referencia al patrón e intensidad de apoyos que son necesarios para que una persona participe en actividades relacionadas con un funcionamiento humano estándar”. 

En la 10ª edición (AAMR, 2002) se especifican cuatro niveles de apoyo:

  • Apoyos intermitentes: se trata de un apoyo ocasional, de naturaleza episódica.
  • Apoyos limitados: consistencia durante un tiempo limitado.
  • Apoyos extensos: se da apoyo de forma regular y constante sin llegar a ser total.
  • Apoyos generalizados: suponen una elevada intensidad, constancia y provisión en diferentes ambientes. 

De otra parte, estos apoyos vienen delimitados por las siguientes variables:

  • Tipo de ayudas que requiere el alumno (adaptación del entorno; incitación verbal o gestual, ayuda física parcial, ayuda total).
  • Frecuencia con que necesita los apoyos.
  • Duración diaria de los apoyos.

Así pues se considera la intensidad de las necesidades de apoyo como la interrelación entre el tipo, la frecuencia y el tiempo diario de apoyo que necesita un alumno para participar en las diferentes actividades típicas de la escuela.

El documento de la Subdirección General de Centros de Educación Infantil, Primaria y Especial (2012), al que se hace referencia en el desarrollo de los contenidos de este segundo bloque, recoge criterios técnicos que aportan elementos de análisis en varias dimensiones que ayudan a valorar las necesidades de apoyo extenso de los alumnos con TEA de las etapas de infantil, primaria y secundaria.

En el ámbito clínico, la nueva denominación (TEA) de la categoría diagnóstica de las personas con autismo de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA 2013, DSM 5) -contenido abordado en el bloque 1- refleja un cambio en la conceptualización del autismo que conlleva que se especifiquen niveles de ayuda. En esta edición, en vez de una visión categorial (concreción de varios trastornos), se adopta una perspectiva dimensional, viéndose el trastorno autista como un continuo de afectación en las dos áreas criteriales. En consecuencia es necesario valorar el grado de afectación en cada una de estas para así poder determinar el nivel de ayuda que el sujeto precisa. Se describen tres niveles: “necesita ayuda muy notable, necesita ayuda notable o necesita ayuda”.

El carácter dinámico de las necesidades de apoyo hace que a lo largo de la escolaridad, en sesiones de seguimiento, los profesionales revisen conjuntamente el progreso de los alumnos en los diferentes contextos (aprendizajes reglados y no estructurados) y las medidas adoptadas (metodológicas, organizativas…) para realizar los ajustes que se estimen conveniente. La creación de Centros de Escolarización Preferente ha supuesto dar un paso más en el reconocimiento de la intensidad de necesidades de apoyo al permitir, en el caso de nuestra población, dar una respuesta ajustada a los alumnos y alumnas con TEA que presentan necesidades de apoyo extenso.

Entrada elaborada por Amaya Sterner de León, orientadora del Equipo Específico de Alteraciones Graves del Desarrollo de Madrid desde su creación hasta 2018.

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