En estas últimas décadas se han experimentado grandes avances en las prácticas educativas de las personas con discapacidades en el desarrollo. Uno de los cambios fundamentales radica en que se ha pasado de priorizar la intervención sobre los déficits, a entender la necesidad de potenciar las fortalezas del sujeto en entornos naturales. De otra parte, existe un interés creciente entre los profesionales por conocer la eficacia de metodologías y programas que se utilizan en la práctica habitual. 

Con este objetivo presentamos a continuación datos extraídos de dos informes recientes, publicados en el boletín de AETAPI (asociación de profesionales del autismo), que han estudiado la eficacia de los modelos que se utilizan para mejorar el desarrollo personal y la calidad de vida de las personas con TEA.

En primer lugar, vamos a exponer un resumen de las recomendaciones que se recogen para el periodo de edad preescolar / escolar en la Guía práctica para el autismo de ESCAP (1):

  • El apoyo que se da a las personas con TEA debe tener en cuenta el perfil individual de puntos fuertes, dificultades y necesidades, así  como el contexto familiar y social en el que vive. Promover las fortalezas ayuda a crear un ambiente más positivo. 
  • La intervención debe adaptarse y reflejar los cambios que se producen en los alumnos, las familias y las circunstancias. 
  • La intervención eficaz no se circunscribe al tiempo de apoyo especializado sino que el objetivo principal es asegurar que se aprovechen todas las oportunidades posibles durante el día para promover el desarrollo personal y social. 
  • El contexto escolar inclusivo es un entorno vital para aprender a comprender, aceptar y practicar las habilidades sociales.
  • La comunidad educativa debe ser consciente de la vulnerabilidad del alumnado con autismo y del riego de intimidación o abuso. Para reducir este riesgo el profesorado debe trabajar aspectos de identidad personal, seguridad en internet, la autoestima o el reconocimiento de la intimidación.
  • Las intervenciones deben centrarse en estrategias para hacer que el entorno sea más «amistoso” para las personas con TEA y favorecer la comprensión de las muchas maneras en las que todos podemos apoyar a la inclusión. 

El segundo informe (2) presenta los resultados de la revisión sistemática en la que se actualizan los datos de evidencia científica en diferentes metodologías de intervención. Se analizan los niveles de evidencia acumulada de cada intervención entre 1990 a 2017. Los resultados indican que algunas intervenciones utilizadas habitualmente en la práctica diaria y, que la experiencia venía demostrando como eficaces, ganan en evidencia científica, mientras que otros modelos han visto disminuido el número de publicaciones. Entre los cinco primeros figuran las siguientes:

  • Moldeamiento: Apoyo verbal, gestual o físico para la adquisición o desarrollo de un comportamiento o habilidad específica.
  • Refuerzo: La aplicación de una consecuencia después de haber obtenido una respuesta correcta o haber puesto en práctica la habilidad adecuada, de forma que se aumente la probabilidad de que la persona utilice la respuesta o habilidad en el futuro.
  • Modelado de vídeo: Demostraciones en video del comportamiento o habilidad objetivo, que ayuden a adquirirlo a través de la imitación.
  • Intervención naturalista: Conjunto de técnicas y estrategias integradas en actividades y/o rutinas en las que la persona participa de forma natural y que se dirigen a promover, apoyar y estimular la puesta en práctica de las habilidades o comportamientos objetivo.
  • Entrenamiento de habilidades sociales: Intervención individual o grupal dirigida a enseñar formas de participar de manera adecuada y exitosa en las interacciones con otras personas.

Desde la puesta en marcha de los Centros Preferentes  ha estado presente un gran interés por desarrollar una intervención eficaz y un enriquecimiento mutuo a través del intercambio de experiencias. Consideramos fundamentales los contenidos que se están desarrollando a lo largo de este curso, así como la participación e intercambio de materiales y conocimientos a los que da lugar. Deseamos que esta formación contribuya a proporcionar estrategias y herramientas que se incorporen al desempeño de nuestro quehacer profesional y, muy especialmente, a una mayor comprensión de las personas con TEA que no se deriva automáticamente del conocimiento teórico, si no que requiere de esfuerzo y ‘actitud mentalista’. 

(1) Joaquín Fuentes, Amaia Hervás, Patricia Howlin (Grupo de Trabajo de ESCAP para el Autismo) European Child & Adolescent Psychiatry (11 agosto 2020).

(2) Steinbrenner, J. R., Hume, K., Odom, S. L., Morin, K. L., Nowell, S. W., Tomaszewski, B., Szendrey, S., McIntyre, N. S., Yücesoy-Özkan, S., & Savage, M. N. (2020). Evidence-based practices for children, youth, and young adults with Autism. The University of North Carolina at Chapel Hill, Frank Porter Graham Child Development Institute, National Clearinghouse on Autism Evidence and Practice Review Team.

Entrada elaborada por Amaya Sterner de León, orientadora del Equipo Específico de Alteraciones Graves del Desarrollo de Madrid desde su creación hasta 2018.

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