La semana pasada en el MOOC Arte, palabra y lectura infancia hemos podido explorar los contenidos preparados por Ellen Duthie para su módulo del curso en torno a la cuestión ¿En qué piensan los niños cuando leen?

Ellen es especialista en filosofía con niños y en literatura infantil, interesada en crear un diálogo filosófico con niños a partir de la lectura. En sus propias palabras:

Esto es algo a lo que yo llevo prestando mucha atención desde hace muchos años: a hablar de libros con niños. Yo me he centrado concretamente en el diálogo filosófico con niños a partir de libros, pero todo lo que veremos puede aplicarse simplemente a la idea de mantener diálogos un poco más profundos de lo que acostumbramos sobre libros con niños, a permitir profundizar en preguntas que les pueden surgir durante la lectura acerca del libro en cuestión, pero también acerca del mundo y de su lugar en el mundo.

Al hilo de este tema, y más enmarcado en el contexto actual de pandemia, crisis, incertidumbres, cambios en los estilos de vida y las situaciones cotidianas dentro de las familias…, es innegable que pueden surgir muchas preguntas suscitadas durante la lectura con niños, que los libros y la lectura compartida pueden ser una excelente herramienta para abordar con ellos sentimientos como la inseguridad, la curiosidad, el extrañamiento...

Para reflexionar en torno a estas cuestiones, la lectura en tiempos de crisis, la editorial Zig-Zag, de Chile. organizó un encuentro sobre Filosofía y emociones en el que participó Ellen Duthie, junto a la autora Neva Milicic y al ilustrador Carlos Denis, dentro del Ciclo Internacional Fomento lector en tiempos de pandemia (2 junio 2020). Traemos aquí el vídeo de este encuentro, en el que surgieron reflexiones muy interesantes.

De las intervenciones de Ellen, destacamos algunas frases:

  • Hace falta en general diálogo. Y el diálogo que se establece en torno a un libro es un tipo de diálogo que tiene la ventaja de ayudar a crear una narración no solo para el futuro, sino también para el presente: ¿qué me está pasando?, ¿quién soy, ahora que no puedo hacer las cosas que normalmente hago?, ¿dónde me quedé yo?, ¿qué se supone que tengo que hacer si no puedo ver a mis amigos, ni jugar…?
  • Se puede hablar del libro y hablar de ti, sin hablar del libro ni hablar de ti. Tener el libro en medio como algo que te parapete un poquito porque a veces es demasiado potente o da demasiado miedo hablar de qué estás pensando o qué estas sintiendo…
  • El momento que estamos viviendo, en el que la perplejidad, la incredulidad, la incertidumbre, el extrañamiento… todos estos sentimientos a flor de piel…  Tratamos de mantener a raya nuestra perplejidad, luchar contra ella, tratar de disiparla enseguida con una respuesta o arrinconarla en algún lugar y esperar a ver si se va sola sin hacer nada… y esto pasa especialmente cuando la incertidumbre la expresa una niña o un niño… Pensamos que parte de nuestra labor como adultos es dar certezas, salvar a los niños de la incertidumbre.
  • Lo que proponemos no es apagar o desactivar la incertidumbre, sino celebrarla, mirarla de frente y compartirla.
  • A edades tempranas, se trata primero de entrenar la capacidad de escucha propia, primero del adulto, que se aprenda a turnar y a construir una respuesta sobre lo que dijo el anterior… con niños, aprender a decir algo sobre lo que ha dicho la persona y otra cosa más, hacer pequeñas rutinas que ayudan a afianzar el hábito del diálogoLo más importante es que se establezca la posibilidad de que pararse a pensar sea una posible actividad…
  • Las mejores preguntas filosóficas para trabajar con niños y niñas son las preguntas que vienen de los propios niños y niñas. Se trata de escuchar y crear el espacio para que broten esas preguntas.
  • Disfrutar de la pregunta, quedarse en la pregunta, es el primer paso. Estamos acostumbrados a que una pregunta sea como una especie de instrucción, que da paso a una respuesta, y luego pasar a otra cosa. Pero para hacer filosofía hace falta desarrollar el gusto por la pregunta y por no tener miedo de quedarse en ella y gozarla
  • …Ganas y sinceridad para compartir con los niños tu propia incertidumbre y tu propio no saber… Lo más importante es que el mediador o la mediadora se presente con una actitud coexploratoria: Vamos a sentarnos y vamos a explorar lo que no entendemos y no sabemos… Y vamos a premiar y a reconocer las buenas preguntas sobre lo que no sabemos…
  • el aburrimiento, los motivos del aburrimiento, ¿están dentro de ti o fuera de ti? En este momento estamos viviendo muchas cosas en ese sentido, o por ejemplo relacionado con la libertad: ¿te puedes crear tu libertad dentro de ti o te viene dada…?

Filosofía y emociones con niños, en tiempos de crisis e inseguridades, afrontarlas y dialogar a partir de la lectura compartida. Volvamos a Ellen y a sus contenidos del curso en el que estamos:

¿En qué piensan los niños cuando leen? No necesariamente en todo lo que nos imaginamos de antemano y seguramente en mucho, mucho, que no podemos predecir. Por eso la lectura compartida con libros bien seleccionados es tan gustosa, porque realmente se trata de compartir; no solo de dar. Va en dos direcciones, ¿no?

Laboratorio Emilia
Febrero del 2021