Este es el tercer año que coordino el módulo sobre lectores en red en este Mooc. Una de las cosas que más me han llamado la atención este año es constatar cómo empiezan a aparecer esfuerzos por vincularse la actividad de las redes desde las instituciones culturales y educativas. En el grupo de Facebook se han compartido algunas experiencias.

Por un lado, Diana Portillo ha contado que conoció Wattpad a través de sus estudiantes. Quiero destacar la sorpresa inicial que tuvo ante lo que pasaba fuera de la órbita escolar, porque creo que es fundamental para poder entender:

Para mí fue como una revelación darme cuenta de que se animaban a escribir con mayor soltura que en la clase, que tenían seguidores de sus historias y que eso estaba pasando de forma simultánea a las tareas de escritura que yo les asignaba, pero que no se atrevían a compaginar ni mucho menos a compartir con el resto de su clase, solo cuando se les daba la confianza suficiente daban a conocer al escritor o escritora de WattPad que eran.

Hay una constatación de un conflicto entre las formas escolares e institucionales de aprendizaje (en esta caso, de lengua y escritura) y las prácticas informales de escritura en la que viven muchos jóvenes.

Habría que decir algunas cosas:

  1. No todos los estudiantes tienen el mismo capital cultural. En este sentido, hay que desmentir por todas esa idea ingenua de “los nativos digitales”. Como si los muchachos, por el simple hecho de tener acceso a internet, supieran usar de la misma manera estas tecnologías, como si no hubiera desigualdades muy marcadas en el acceso y capacidades y niveles de uso. (Y esto la pandemia lo ha venido a evidenciar…)
  2. Otro error es creer que porque los chicos ya escriben en Wattpad no necesitan acompañamiento y mediación. Esa idea conservadora de que en las escuelas no se aprende nada, que uno puede gestionarse las cosas por sí mismo, etc. ¿Qué tiene que aportar la escuela en estos procesos? ¿Cómo pueden dialogar las prácticas de lectoescritura en Wattpad con los contenidos y prácticas escolares? Más allá de ortografía y redacción, hay tanto que aprender sobre formas narrativas, tradiciones narrativas, formas y técnicas de escritura, traducción etc.

En este sentido, la experiencia de Diana incorporando estas prácticas escolares en las dinámicas del cole es muy estimulante: “…Antes de la pandemia, cada mes teníamos una semana de lectura libre, por lo que cada uno elegía su material y varios de ellos usaban su teléfono o tableta para leer en la aplicación. WattPad se convirtió en otro espacio o formato más de trabajo para quienes lo desearan, aun en modalidad presencial.

Por otro lado, también quiero resaltar lo que nos ha compartido Estrella Sánchez sobre el uso de las recomendaciones de los BookTubers en el entorno de una biblioteca. Aunque me he quedado con ganas de saber más -espero que el diálogo continúe en el grupo de Facebook durante los próximos días-, esta es otra vía para hacer atractivo el catálogo de la biblioteca e incorporar otras formas de curaduría que inviten a los lectores.

¿Cómo hacer dialogar las redes (digitales) con los espacios (materiales) en los que trabajamos? ¿Cómo engarzar de formas creativas lo virtual y lo presencial, los bits y los átomos, las imágenes digitalizadas y los objetos?

Si quieren pensar un poco más el papel de las bibliotecas y otras instituciones culturales como curadoras en un mundo hiper-saturado de contenidos y estímulos, les recomiendo este libro de Michael Bhaskar: “Curaduría. El poder de la selección en un mundo de excesos (FCE, 2017)”.

En fin, lo que ambas experiencias muestran es cómo vamos entendiendo poco a poco estos procesos y cómo los vamos integrando en nuestros espacios. Es algo que me da mucho gusto. Porque es algo en lo que he mi grupo de investigación en la Universidad Pompeu Fabra ha estado trabajando desde hace tiempo, a través de un proyecto que se llama Transmedia Literacy, que buscaba estudiar las prácticas de producción y consumo mediático de adolescentes y jóvenes en nueve países para poder incorporar sus modos de aprendizaje a los procesos de educación formal.

Los invito a usar el repositorio colaborativo de actividades didácticas que hemos desarrollado. Contiene una serie actividades pensadas para el ámbito escolar y diseñadas para desarrollar distintos tipo de competencias a partir de las prácticas de consumo mediático de adolescentes. (Y por supuesto, también pueden contribuir con fichas didácticas sobre las prácticas que ya realizan en sus instituciones).

Gracias a todos y todas por sus aportaciones y por el diálogo.

Creo que aunque a veces sintamos que vivimos en una esfera distinta a la de los jóvenes, los resultados de nuestra encuesta, y una visión histórica nos revela que nosotros también estamos enredados como lectores.

José Miguel Tomasena
Febrero del 2021