Nadie puede negar lo mucho que hemos avanzado en una educación igualitaria entre hombres y mujeres pero, también es innegable persisten sesgos androcéntricos o valores patriarcales en la práctica y en los materiales con los que educamos a los chicos y chicas.

¿Qué es el androcentrismo? es la visión del mundo que sitúa al hombre como centro de todas las cosas. Esta concepción de la realidad parte de la idea de que la mirada masculina es la única posible y universal, por lo que se generaliza para toda la humanidad, sean hombres o mujeres.

El androcentrismo conlleva la invisibilidad de las mujeres y de su mundo, la negación de una mirada femenina y la ocultación de las aportaciones realizadas por las mujeres. Podremos pensar que esto es algo superado pero ¿buscamos ejemplos?

El sesgo androcéntrico se manifiesta en la feminización de ciertas áreas en detrimento de otras, el reparto de tareas en los laboratorios y en el trabajo de campo. A nadie se le escapa la feminización de las humanidades versus la masculinización de las áreas STEM.

Además, las comunidades científicas favorecen aquellas teorías que van mano a mano con el prejuicio sobre la inferioridad intelectual de las mujeres. Esto es así, particularmente en áreas como la biología evolutiva, la arqueología (Wylie, 1997), la neurociencia y las ciencias del comportamiento (Fausto-Sterling, 1992).

Por otra parte, la exclusión de las mujeres y la diversidad qua objetos de estudio de las ciencias, especialmente destaca esta cuestión en el área biológica y biomédica (Valls, 2006), pero no solo, conocido es el ejemplo de la Generación del 27 y la negación de las mujeres en sus filas sacado a la luz a partir de las “Sin sombrero” o el ostracismo al que se ha relegado a Juana Inés de la Cruz siendo una figura importantísima del Barroco literario español.

Como puede observarse, el androcentrismo sigue presente hoy en día y  supone, desde el punto de vista social, un cúmulo de discriminaciones y de injusticias hacia la mujer que no se tolerarían si no fuesen tales. En este sentido, la profesora Laura Nuño señala que “un elemento que afecta especialmente al ámbito académico es la naturalización del androcentrismo. Un hecho constatable que, en el mejor de los casos, se niega porque no se percibe y en el peor se defiende como esencia, costumbre o doctrina”.

Por su parte, Ana Sánchez Bello resume muy bien este aspecto en el siguiente fragmento de su artículo. “La historia ofrece el mismo tratamiento androcéntrico en lo referente a cómo se dicotomiza la relación entre los géneros. En ciertos libros de texto comienza la andadura de la visibilización de las mujeres al ser tratadas por la comunidad científica en cuanto a productoras y actoras de los acontecimientos sociales, pero su aparición en los manuales sigue teniendo un sesgo androcéntrico, y es la parcelación de las mujeres como grupo casi «étnico», específico, sin ligazón con la realidad operante en cuanto constitutivo de una sociedad determinada. Se suele tratar en un tema, en un apartado, la representación de las mujeres en la historia pero no se hace desde un todo, desde la sociedad y los papeles diferentes que existen y quién los jugaba y porqué, sino que se comenta la historia «de la humanidad» y en un apartado la especificidad de los hechos de las mujeres. Los valores que se representan siguen siendo los de la valentía para los varones y la privacidad para las mujeres. Se toma a las mujeres que ingresaron en el espacio público como una extrañeza y así se refleja en los manuales escolares”.

Por ello, como señala Nuño la búsqueda de la pretendida excelencia no será tal si no incorpora un enfoque de excelencia inclusiva que erradique las discriminaciones por razón de sexo y contemple una perspectiva no androcéntrica del conocimiento. Debemos educar en igualdad y eso significa señalar los sesgos androcéntricos allá donde los encontremos, pero también construir otro conocimiento libre del mismo.

Bibliografía:

FAUSTO-STERLING, A. (1992). Myths of Gender. Nueva York: BasicBooks.

NUÑO GÓMEZ, Laura; ÁLVAREZ CONDE, Enrique. Androcentrismo académico: la ficción de un conocimiento neutral. Feminismo/s, [S.l.], n. 29, p. 279-297, jun. 2017. ISSN 1989-9998. Disponible en: <https://feminismos.ua.es/article/view/2017-n29-androcentrismo-academico-la-ficcion-de-un-conocimiento-neutral>. Fecha de acceso: 26 abr. 2022 doi:https://doi.org/10.14198/fem.2017.29.11.

VALLS-LLOBET, Carme. Mujeres Invisibles. Editorial de Bolsillo. Barcelona 2006

WYLIE, A. (1997). The engendering of archaeology: refiguring feminist science studies. Osiris, 12: 80-99. http://www.jstor.org/stable/301900