Mañana abordamos un nuevo módulo de aprendizaje en el MOC de ‘Seguridad, privacidad e identidad digital en el entorno escolar’ en el que trataremos la protección de los datos y de la identidad digital. Pero hasta ahora, en la formación hemos trabajado acerca de la seguridad de los dispositivos, conociendo de cerca configuraciones, ajustes, permisos y términos de usos entre otros, que podemos personalizar para disfrutar de una experiencia digital más segura.

En estas primeras semanas, además, hemos tenido ocasión de poner en común vivencias en el aula que nos han alertado sobre la necesidad de formarnos en seguridad digital. Así, Mila MG nos comentaba cómo quería “lograr sensibilizar a los jóvenes sobre la necesidad de protegerse ante potenciales amenazas en Internet, sobre cómo hacer un uso responsable de las redes sociales, adquiriendo estrategias para dotarles de una mayor responsabilidad y respeto consigo y con los demás. También me interesa conocer en profundidad los riesgos que conlleva el uso inapropiado de las principales apps y con qué recursos contamos los docentes para prevenirlos.”

Y en este sentido, adquieren especial relevancia las redes sociales y el uso que da el alumnado a estas, independientemente de sus edades. Así lo han recalcado por un lado, Juan José PI quien tiene especial preocupación en el “bienestar emocional” de quienes no pueden vivir sin usar las redes sociales y cómo éstas adquieren “peso” en sus vidas, tanto que les llega a ocasionar “situaciones de aislamiento social o en temas relacionados con problemas de salud mental”.

Y por otro lado, María Isabel PA que presta especial atención al “excesivo uso y abuso” que hacen de ellas y sus evidentes consecuencias.

En este sentido, en el propio foro del aula virtual ha surgido un interesante hilo con sugerencias de dinámicas de trabajo para el aula con las que sensibilizar al alumnado en esta problemática. Yolanda PR propone, por ejemplo, realizar “una presentación o prezi [sobre] los riesgos y peligros que se pueden encontrar al utilizar las redes sociales y lo sencillo que es protegerse siguiendo unas simples orientaciones que le van a ayudar a hacer un buen uso de las mismas”. Otra alternativa nos la trae Pablo I que recomienda charlas presenciales con “agentes de la Policía Nacional” o con una “persona joven (con la que ellos se puedan ver identificados) que haya estado enganchada a las redes sociales y haya conseguido salir, y les explicase su caso en primera persona” como propone María del Carmen OB.

Las experiencias de más docentes en la aplicación de este tipo de talleres formativos con charlas, como nos comparten por el foro y el grupo en Facebook, han sido del todo enriquecedoras e ilustrativas para un alumnado que no está habituado a cuidar su presencia en redes y mucho menos sus dispositivos.

Por ello, recogemos la idea de María PC que aboga por impartir la ciberseguridad “de manera transversal y en tutorías” para que este concepto no sea desconocido para el alumnado y que igualmente adquieran ciertas nociones básicas (o como nos dice Pedro M, se pongan “los puntos sobre las íes” sobre algunas ideas contradictorias preconcebidas) con las que cuidarse y cuidar a los y las demás en el entorno digital.

¡En ese camino seguimos avanzando en el MOC!