Es importante conocer y reconocer cómo se dan las primeras manifestaciones de la violencia de género en las relaciones entre jóvenes, en primer lugar, por las graves consecuencias para las víctimas, pero también porque incrementa el riesgo de sufrir esta violencia posteriormente.

La violencia de género está íntimamente vinculada con los estereotipos sexistas. Unos estereotipos más arraigados entre los varones jóvenes, que tienden a justificar la violencia y culpabilizar de la misma a las mujeres. Conviene advertir que cuanto más jóvenes son, más factible es que sean proclives al cambio de actitudes (por ejemplo, las jóvenes se hacen más críticas con el sexismo en el momento en que pasan a la edad adulta). Por ello, es especialmente relevante la prevención en esta etapa vital, donde se inician las primeras relaciones y se definen las identidades.

El último barómetro sobre Juventud y Género[1] publicado en septiembre de 2021 por el Centro Reina Sofía de Adolescencia y Juventud señalaba datos muy preocupantes en relación con la involución que respecto a la violencia contra las mujeres se está dando en nuestro país. En concreto que un 20% de los varones jóvenes niegan que hoy en día exista, creen que es “un invento ideológico” (en 2019, este porcentaje era del 12%), que más de 7 de cada 10 mujeres considera que las desigualdades de género son elevadas en España, frente a solo 4 de cada 10 hombres, o que 1 de cada 10 chicos considera que las desigualdades de género no existen.

El estudio también desvela que un 18,1% de los varones reconoce que es normal mirar el móvil de la pareja, frente al 12,7% de ellas, que 3 de cada 10 chicos aproximadamente consideran que una pareja necesariamente limita tu libertad y normalizan la presencia de celos como “prueba de amor” (28% entre ellos, 15% entre ellas). 

Hay un dato especialmente preocupante y es que en cuanto a los y las jóvenes se constata una mayor tolerancia a la violencia de control, que también fue una de las principales conclusiones del informe Percepción de la Violencia de Género en la Adolescencia y la Juventud, de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género[2].

La violencia de control hace referencia a: controlar los horarios y el comportamiento de la pareja, impedir a la pareja que vea a su familia o amistades, impedir o limitar que la pareja trabaje o estudie, o pretender decidir por ella las cosas que puede o no puede hacer.

Para este tipo de violencia, el desarrollo de las nuevas tecnologías (redes sociales, Whatsapp, etc.) se ha convertido en una oportunidad de oro para los acosadores en la medida que anonimiza y en un peligro para las jóvenes.

Una de las características de la violencia de género es el control exhaustivo, por parte de sus maltratadores, al que están sometidas las víctimas. Tradicionalmente controlaban la correspondencia, las llamadas telefónicas, la red de amistades o de familia, salidas a la calle, lugares que visitaban, encuentros con personas conocidas, desconocidas o familiares. Ahora, controlan el correo electrónico, saben la clave de Facebook, husmean en su Twitter o en su Whatsapp.

Los estereotipos de género tradicionales, que continúan existiendo en las relaciones sociales entre hombres y mujeres con valores sexistas, se siguen proyectando en la violencia de género ejercida en el mundo de internet y las redes sociales, donde la imagen es un valor primordial.

Además, la red es un campo muy propicio para que el mito del amor romántico expanda sus tentáculos. Un mito que construye y apuntala el mecanismo de sumisión, el sacrificio, la dependencia y la necesidad permanente de aprobación o de control, que tan nocivos efectos han tenido sobre las mujeres. Una combinación que hace que la violencia contra mujeres y niñas, en la actualidad, sea la violación más grave de los derechos humanos.

Y es que, como señalábamos, la violencia contra las mujeres tiene arraigadas raíces culturales que alimentan una estructura social basada en el sexismo: en el poder otorgado a los varones y a lo masculino y en la desvalorización o sumisión de las mujeres y lo femenino.

La violencia de género está repuntando entre los y las jóvenes, que tienen su primera relación a los 13 años, y la ausencia de educación en igualdad, especialmente la afectivo-sexual, no contribuye a combatir la idea de que las mujeres son objetos sexuales para satisfacer a los hombres que “aprenden” a través del consumo de pornografía[3] y de prostitución una sexualidad machista y patriarcal. Las mujeres jóvenes tienen derecho a una vida libre de violencia, no lo olvidemos nunca.


[1] Este barómetro analiza la percepción de adolescentes y jóvenes entre 15 y 29 años sobre las desigualdades de género, las identidades, las experiencias afectivas, la violencia de género y las relaciones de pareja y familiares.

[2] Estudio 2992 del Centro de Investigaciones Sociológicas.

[3] La edad media de inicio al consumo de pornografía se sitúa en los 11 años (https://tribunafeminista.elplural.com/2018/09/la-adiccion-a-la-pornografia-aumenta-entre-los-jovenes/).