A lo largo de estas semanas, en el grupo en Facebook del MOC, hemos estado intensamente reflexionando acerca de una temática principal: la violencia de género y cómo ésta también podría incluso manifestarse superficialmente en amores tóxicos entre parejas adolescentes. 

Abordando esta problemática, hemos recomendado el programa Nahiko! impulsado en las escuelas vascas, especialmente para niveles de Educación Primaria, y que plantea un proyecto activo que involucra a toda la comunidad educativa precisamente en la prevención de la violencia de género y en el fortalecimiento de la coeducación a través de dinámicas participativas.

Cuestiones como éstas, según nos ha comentado el profesorado participante, no son temas comunes a tratar en el aula “en condiciones ni en profundidad”, podría en todo caso “dedicarse una sesión o dos en un curso escolar” como recalca Paqui T. 

Por ello, hemos planteado un análisis de este programa y cómo podría inspirar al resto de centros nacionales. Entre los puntos fuertes de este programa y que han destacado en el grupo de Facebook se encuentran:

  • Cómo enseña “al alumnado a pensar y reflexionar en torno a temas tan importantes como los estereotipos, la responsabilidad efectiva o las nuevas masculinidades” (Jesús M.).
  • “Se basa en reflexiones personales, ponerse en situaciones reales y, en definitiva, en el contexto real del” alumnado (Lorena P.).

No obstante, hay centros que, en todos los niveles educativos, sí llevan a cabo ciertas iniciativas de sensibilización. Algunas de las ideas que nos han compartido son:

  • Juegos de rol en Educación Secundaria. Ana V. aprovecha “las horas de tutoría para abordar el tema mediante diversas dinámicas grupales, como lo son los juegos de rol.” E incluso, propone que “los alumnos podrían pasarse por las distintas clases para representarlos, concienciando así al resto (…) de que ciertos comportamientos o actitudes que se dan por sentado o normales en las relaciones de pareja son en realidad una forma de violencia.”
  • Carteles en Educación Secundaria: Como los que realiza el alumnado del instituto de Cristina LL. con mensajes “para advertir de comportamientos erróneos” y que luego cuelgan por los pasillos del mismo.
  • Micromachismos: Tal y como les hace ver Raquel L. a su alumnado en clase siempre que puede para demostrarles “el daño que puede causar y cómo evitar y cambiar esas situaciones.”
  • Igualdad en Educación Física: Como hace M. Carmen N. cada vez que por ejemplo juegan un partido de fútbol y para evitar superioridades, les recuerda con frecuencia la valía de las chicas rompiendo así estereotipos y prejuicios.
  • El buzón de la Asamblea Feminista: Somo el que usan en el centro de Itziar P. para “todo tipo de queja, denuncia o comentario contra toda forma de violencia sexista, machista y discriminatoria” además de la aplicación de un “protocolo antiacoso” elaborado por profesorado y alumnado. 
  • Háblame bonito: Para, durante una semana, “pedir las cosas por favor, decirnos algo bonito, saludarnos con un abrazo o decirnos gracias” como hacen en el centro de Nieves L. para reforzar lazos.
  • Alfabetización emocional en Educación Primaria: a través de la lectura o las asambleas para promover actividades sistemáticas que refuercen la igualdad como nos comenta Mila M.

No cabe duda que son iniciativas que ya se implementan en centros educativos y que, sus protagonistas nos comparten por su eficacia, por lo que ahora “habría que extenderlos a otras etapas educativas como la Formación Profesional” y que el trabajo de prevención de la violencia de género no quede únicamente “en una tutoría”,  sino que se incluya en el “Plan de Acción Tutorial (…) [y en] la Programación General Anual y Proyecto Educativo del Centro” tal y como propone Javi B.

Pues este tipo de acciones educativas y su implementación en los centros ayudan a tomar conciencia de esas “diferencias” que se marcan socialmente entre mujeres y hombres. Como sucede con la conocida como ‘tasa rosa’ que siendo una “cuestión de márketing (…) y aprovechando la debilidad por lo “bello”” como indica Belén F., se han valido muchas marcas de la asociación de colores que “una sociedad consumista” (Alejandro GR.) como la que somos, se preocupa de que, como nos ha analizado Vadia C. el verde se asocie a preocupaciones medioambientales, la exclusividad en los dorado sobre lo negro, etc. haciendo que creas que son sinónimos.

No existe límite para que, desde los centros educativos se apueste por proyectos de concienciación que rompan con actitudes inapropiadas que puedan concluir por ejemplo con situaciones de amores tóxicos entre adolescentes donde “predominan las inseguridades de ambos determinadas por la propia adolescencia [y que son] un perfecto caldo de cultivo para relaciones de posesión de control y celos” (Marga V.).


Por ello, recogemos las palabras de la M. Carmen N. para cerrar este artículo, acerca de cómo “las acciones que impulsamos en clase (…) [ayudan a] despertar la mentalidad crítica”.