Copia de libros en el aula

Los profesores, en muchas ocasiones, tienen la necesidad de repartir en clase fotocopias de unas páginas de un libro para la realización de ejercicios por parte de los alumnos, comentarios de texto u otras finalidades.

Una fotocopia, al igual que escanear textos, es un acto de reproducción, de conformidad con el artículo 18 de nuestra Ley de Propiedad Intelectual.

Con carácter general, cualquier utilización de una obra protegida requiere el consentimiento del titular de derechos: en el caso del libro, de su autor y/o editor.

Dispone la Ley de Propiedad Intelectual que les corresponde a los titulares de derechos el ejercicio exclusivo de los derechos de explotación de su obra en cualquier forma y, en especial, los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que no podrán ser realizadas sin su autorización, salvo que pueda ser de aplicación un límite o excepción legalmente previsto (art. 17).

¿Pueden ampararse en el límite de copia privada las fotocopias que los profesores reparten a sus alumnos? La respuesta es No.

Veamos,

De acuerdo con el artículo 31.2, para que una reproducción quede encuadrada en el límite de copia privada, se deben cumplir los siguientes requisitos:

a) Que se lleve a cabo por una persona física exclusivamente para su uso privado, no profesional ni empresarial, y sin fines directa ni indirectamente comerciales.

b) Que la reproducción se realice a partir de una fuente lícita y que no se vulneren las condiciones de acceso a la obra o prestación.

Por tanto, aquellas copias de obras que nos descargamos u obtenemos de páginas pirata no pueden ser consideradas copias privadas. Estas son copias ilícitas.

c) Que la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa, ni de distribución mediante precio.

Además, las copias efectuadas en una papelería o copistería no pueden ser consideradas copias privadas.

El artículo 25 de la Ley de Propiedad intelectual señala que no tendrán la consideración de reproducciones para uso privado las efectuadas en establecimientos dedicados a la realización de reproducciones para el público, o que tengan a disposición del público los equipos, aparatos y materiales para su realización. Los responsables de estos establecimientos, por tanto, necesitan contar con un permiso o licencia para efectuar copias de publicaciones protegidas a sus clientes.

Por todo ello, un profesor podrá, en su hogar y con sus propios equipos o aparatos (un escáner, un ordenador, una grabadora, un móvil o una impresora) realizar una copia para un uso estrictamente privado, de un libro, un cd o un DVD a los que haya accedido legalmente, pero no podrá, al amparo de este límite repartir esas copias en clase entre sus alumnos.

Un profesor de un instituto, de un colegio o de una academia necesitará permiso para repartir fotocopias de libros de texto en el aula o para colgar un capítulo, un artículo en la intranet del centro de enseñanza.

El centro para el que trabaje, puede solicitar autorización al titular de derechos o contratar una licencia de CEDRO, que le permitirá, durante un curso escolar, repartir fotocopias de partes de numerosas publicaciones tanto nacionales como extranjeras.

Se puede obtener más información de estas licencias en: https://www.cedro.org/usuarios/licencias-de-derechos-de-autor/licencia-anual/ensenanza

Mercedes Morán

img@YuliiaKa