Tenemos la idea de la escuela como un espacio-cobijo libre en gran medida de los grandes males del mundo, pero la respuesta es, sin lugar a duda, sí. Mucho más de lo que pensamos:

La hay en las casas de los niños y niñas y, en este sentido, no debemos olvidar la cantidad de estudios que señalan que se incrementa la probabilidad de violencia en la vida adulta cuando en la infancia se vive de forma directa o indirecta.  En este caso, cuando hago formaciones sobre el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, siempre llamo a estar atentos y atentas a esos detalles que nos pueden ayudar a detectar que un alumno o alumna puede estar viviendo en un contexto violento.

La hay cuando se reproducen modelos sexistas de sociedad. Si bien existen escasas diferencias formales en los programas educativos, los mecanismos de discriminación hoy se relacionan con contenidos sexistas de los textos escolares, los materiales didácticos, y la relación del profesorado con sus alumnas y alumnos. Todo ello constituye un currículo oculto que reproduce roles y concepciones discriminatorias de la mujer. 

La hay de forma simbólica, como veremos más extensamente en este curso, en un currículo educativo que invisibiliza los logros de las mujeres en las diferentes áreas de conocimiento.

La hay cuando se produce el acoso verbal y sexual, los abusos sexuales, los castigos corporales y la intimidación, por sus compañeros o por el personal del centro. Con consecuencias claras en la educación y bienestar de las niñas: absentismo escolar, malos resultados académicos, deserción escolar, baja autoestima, depresión, embarazos e infecciones de transmisión sexual.

Y la hay también en la pornografía que cada vez se consume más tempranamente (los últimos estudios señalan que el inicio de su consumo es a los 8 años de edad) y que con la colaboración de los teléfonos con conectividad los chavales se pasan unos a otros en los patios del centro.

Por eso, no debemos olvidar que es una obligación desarrollar el artículo 4 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género que señala:

Artículo 4. Principios y valores del sistema educativo.

1. El sistema educativo español incluirá entre sus fines la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad entre hombres y mujeres, así como en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia.

Igualmente, el sistema educativo español incluirá, dentro de sus principios de calidad, la eliminación de los obstáculos que dificultan la plena igualdad entre hombres y mujeres y la formación para la prevención de conflictos y para la resolución pacífica de los mismos.

2. La Educación Infantil contribuirá a desarrollar en la infancia el aprendizaje en la resolución pacífica de conflictos.

3. La Educación Primaria contribuirá a desarrollar en el alumnado su capacidad para adquirir habilidades en la resolución pacífica de conflictos y para comprender y respetar la igualdad entre sexos.

4. La Educación Secundaria Obligatoria contribuirá a desarrollar en el alumnado la capacidad para relacionarse con los demás de forma pacífica y para conocer, valorar y respetar la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres.

5. El Bachillerato y la Formación Profesional contribuirán a desarrollar en el alumnado la capacidad para consolidar su madurez personal, social y moral, que les permita actuar de forma responsable y autónoma y para analizar y valorar críticamente las desigualdades de sexo y fomentar la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres.

6. La Enseñanza para las personas adultas incluirá entre sus objetivos desarrollar actividades en la resolución pacífica de conflictos y fomentar el respeto a la dignidad de las personas y a la igualdad entre hombres y mujeres.

7. Las Universidades incluirán y fomentarán en todos los ámbitos académicos la formación, docencia e investigación en igualdad de género y no discriminación de forma transversal.

El capítulo de medidas de sensibilización, prevención y detección en el ámbito educativo es el más inexplorado de todos los que componen esta Ley. No olvidemos que la desigualdad y el sexismo se aprenden desde la escuela, pero la igualdad también. Tenemos una potentísima herramienta en nuestras manos, la coeducación, hagamos que la erradicación de la violencia machista sea una realidad.