Una de las dudas más generalizada entre el profesorado en materia de seguridad está en el manejo de los datos personales y sensibles que se recopilan y emplean en los centros educativos. 

¿Qué podemos y qué no podemos hacer? Por un lado, cada curso escolar comienza con amplio papeleo que contiene información privada del alumnado y que, por cuestiones legales, debe ser protegido. Además, ahora mucha de esa información está digitalizada y debe ser securizada frente a posibles amenazas o filtrados.

Por otro lado, es habitual que durante el desarrollo del curso se empleen aplicaciones digitales en los trabajos, proyectos o unidades didácticas en las aulas pero, ¿se tiene en cuenta por ejemplo cómo se emplean las cuentas corporativas en estos servicios externos? ¿estamos abriéndoles las puertas a nuestros datos personales?

En este sentido, la Comunidad de Madrid, publicó este documento que recopila información de interés con instrucciones y recomendaciones para el cuidado de los datos. En él se abarca desde la información que se comparte por ejemplo con centros sanitarios, las AMPAs hasta la publicación de calificaciones. Os animamos a guardaros y leer de forma pausada el documento que rige el tratamiento de la información sensible por parte de los centros educativos públicos.

Sobre esto y otras cuestiones hemos charlado y aprendido en este segundo módulo que concluye hoy. Hemos hecho autocrítica analizando cómo empleamos las redes sociales y de qué manera compartimos información en las redes, ¿nos exponemos demasiado?

En el grupo de Facebook, ha habido experiencias de todo tipo, desde la postura de Mari Carmen L., que tiene cuentas en redes pero de forma totalmente privada y limitada únicamente amistades y contactos, incluso “en caso de que me etiqueten también solo puedo ver yo la publicación, por si acaso.”, o Fabián M. que prefiere hacer un uso muy básico de las redes sociales aunque, como comenta, hay algunas aplicaciones como WhatsApp que están ampliamente extendidas en su uso y que, más allá del aprovechamiento personal, también se utiliza en el plano profesional por ejemplo para la comunicación con las familias.

Hasta posturas como la de Dioni Inés P. que adopta una visión y aprovechamiento intermedio. Como nos comentaba, “ni todo es bueno, ni todo es malo. Creo que todo, es necesario y muy útil si se sabe hacer buen uso de ellas. Y frente a nuestros hijos y alumnos lo que debemos hacer es darles ejemplo. Hay docentes al igual que padres a los que no se les cae de las manos el móvil.”

Un ejemplo de cómo obtener ese beneficio de los espacios en red, es el que nos compartía Alejandro P.  que tiene blogs para recopilar viajes o incluso intercambiar experiencias que puedan ayudar a otras personas.

No obstante, en cualquiera de las posiciones compartidas, como nos comentaba Javier G., es importante valorar que este tipo de aplicaciones y herramientas en muchas ocasiones  “al ser gratuitas siempre vas a quedar expuesto ante el algoritmo” que utilice tus datos para ofrecerte nuevas experiencias de navegación y que impliquen también publicidad con las cookies personalizadas. Por eso es importante tener muy presente cómo enfocamos nuestros perfiles en estos espacios virtuales y su posible impacto en nuestro alrededor.

Igualmente, vamos adoptando nuevas estrategias de fiabilidad para verificar que una web es rigurosa o no. En una encuesta en el grupo preguntamos al profesorado participante sobre sus propias rutinas para validar una web y mayoritariamente la opción más empleada es chequear que la URL del sitio web comience con https, en lugar de http. O, como nos dijo Aurora G., chequear la vulnerabilidad de los correos electrónicos con https://haveibeenpwned.com/, totalmente gratuita y fiable. 

Y ahora, nos llega el turno de cuidarnos física y psicológicamente porque el uso de la tecnología también desgasta y ejerce influencia en nuestros hábitos de vida saludable.

¡Seguimos avanzando en el MOC!