Mis alumnos, los profesores… Nos hemos habituado a utilizar un lenguaje que, inconscientemente, prioriza el rol masculino y por eso, en este módulo de aprendizaje que acabamos de terminar en el MOC, nos hemos detenido a revisar en detalle lo que nos rodea.

Hablamos de la violencia simbólica, aquella que es invisible no porque no exista sino porque se ejerce de forma que apenas se aprecia. Y entre los aspectos que hemos valorado, hemos analizado…

  • El lenguaje que empleamos
  • Las referencias que hay de mujeres en el entorno del alumnado

Y en el grupo de Facebook hemos recibido opiniones muy interesantes que han reflexionado sobre ello. Es el caso de Lucía G. que reivindica que en la sociedad “ni siquiera se cortan en dejar ver que si ha sido algo hecho por una mujer, se relega a donde no se pueda ver, donde no se pueda disfrutar de su trabajo y su arte en este caso.”

O incluso otras actitudes cotidianas que, si nos detenemos a analizar, podremos detectar un halo sexista. Nos referimos por ejemplo a momentos como los que destaca Amalia T. “en el restaurante pides un vino y tu pareja un refresco y ¿ A quién le sirven el vino? O cuando tienes que hacer reformas en casa y llamas a una empresa de reformas y preguntan por el hombre de la casa porque tú no “entiendes”, o cuando vas con tus hijos y al niño le dicen que grande y campeón y a la niña princesa y guapa….” E incluso otras decisiones como las que nos comentan Elisa S. y Vanesa V. en las que en “programas [en los medios de comunicación] en los que el presentador principal es un hombre y la azafata (normalmente guapa y joven) queda relegada a un papel secundario”.

O incluso si nos referimos a tiempos pretéritos especialmente en los que, como reflexiona Pilar M. “a la mujer no le reconocían ninguna obra y a él tampoco, decidieron que él firmaría las obras de ellas y las presentaría y de esta forma fueron reconocidas las obra de la mujer firmadas por su marido.” como se recogió en un filme.

Por ello, recuperamos las palabras de Gloria M. que, en casi a modo de manifiesto resume a la perfección, qué podemos hacer desde las escuelas:

“Aunque el sistema educativo no puede eliminar por sí solo las diferencias insertas en el conjunto de la sociedad, sí puede promover un modelo asentado en la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, fomentar la conciencia crítica para rebelarse ante aquellas situaciones y acciones que discriminan a las mujeres, que enseñe a relacionarse desde el conocimiento mutuo, a resolver los conflictos a través del diálogo, a manejar las emociones de forma adecuada, y desarrollar propuestas educativas que fomenten la corresponsabilidad en el espacio doméstico y la colaboración entre personas.”

Es por esto que, identificadas estas casuísticas y necesidades, en algunos centros educativos hay una fuerte apuesta por la visibilización de la mujer. Es el caso de Lucía G. que desde su centro “se acordó en una reunión de equipo que se iba a fomentar el conocer a mujeres que hubiera hecho logros en diferentes ámbitos como la educación, la medicina, las ciencias, el arte y hacer partícipes a los niños de todo lo que estas grandes mujeres han hecho pero creo que también hay que destacar y no olvidar que no solamente son importantes aquellas mujeres que logran grandes retos sino cualquier mujer, la barrendera, la cajera, la maestra, la empresaria…”

También Estrella A. nos comentaba que este curso en Educación Especial han realizado una yincana “de mujeres referentes: Ada Lovelace, Valentina Tereshkova, María Montessori y Kathrine Switzer” además de aprovechar un podcast, el de Aniguales para radioteatralizar cuentos coeducativos. 

No cabe duda que visibilizar a las mujeres es una apuesta real que puede implementarse en las aulas. Con ejemplos como:

No queremos finalizar este artículo sin un canto a lo positivo. Tal y como comenta Rachel G., “con cada granito de arena, vamos consiguiendo cosas”. Por eso,  ¿qué tal si sustituímos el comienzo de este artículo por ‘Mi alumnado’ o ‘El profesorado’? Pongamos un granito de arena en favor de la igualdad efectiva comenzando desde acciones individuales. O si apostamos como, en los

Y recordad, ¡mañana abrimos el último módulo de aprendizaje!