Finalizamos un nuevo bloque de aprendizaje en el MOC en el que hemos estado reflexionando y valorando el aporte de las identidades digitales en nuestra presencia en la red. Tanto a nivel personal como profesional, estos perfiles pueden contribuir a generar nuevos espacios de contacto e inspiración pero también pueden convertirse en una amenaza real al compartir datos sensibles.

En ese sentido, en el debate temático, ha habido aportaciones variadas en las que se ha consensuado de manera generalizada que distinguir entre perfiles personales y profesionales es la mejor manera de gestionar adecuadamente la información que ofrecemos en las redes

Asimismo, Ana María A., cree “que está bien que lo tengas [identidad profesional], así la gente que necesite informarse sobre ti a nivel profesional se puede hacer una idea de como eres y ponerte cara” o Mila M. que es “partidaria de disponer de una identidad digital profesional, donde poder compartir contenido relacionado con el desempeño laboral y, por otro lado, si se quiere, contar con un perfil privado con acceso solo a personas cercanas. Creo que tener una identidad digital profesional puede ofrecer oportunidades de mejora de empleo y/o formación.”

De hecho, gracias precisamente a esta presencia laboral, María Isabel P. la utiliza, por ejemplo, para “recabar materiales para el desempeño de mi profesión por ejemplo a través de Instagram”, entrando así en contacto con profesionales del gremio que se enriquecen mutuamente. Esto es lo que se ha acordado en definir como el PLN o Personal Learning Network (Red personal de aprendizaje), conformada por aquéllas personas inspiradoras de las que aprender y retroalimentarse.

E incluso ampliar horizontes, como el que nos comparte Alicia G. quien, gracias a Twitter ha conocido cuentas como “@PDuchement, un perito judicial que se dedica a ayudar altruistamente a menores que sufren acoso en las redes sociales, además de divulgar sobre sus peligros” y que contribuyen a que el espacio digital sea un lugar de conocimiento y aprendizaje constante.

Cuidado, también hay peligros

No obstante, en otros casos, se han fijado límites claros para evitar problemas. Es el caso de Antonius C. quien “nunca interactúo en las RRSS con mis alumnos y que toda comunicación queda restringida a los servicios que ofrece educamadrid (para eso hay foros en Moodle)”, optando de esta manera por un servicio que garantiza la privacidad y el no filtrado de datos privados a terceros, entre otros beneficios.

Algo similar nos comentaba Pedro M. que ahora ha ”limitado mucho las informaciones, las publico a “toro pasado” y autocensurando algunos contenidos”, habiendo tomado conciencia de que es necesario tener en cuenta las consecuencias de ciertas publicaciones.

No cabe duda que la tecnología es un aliado para mejorar y enriquecernos, pero que debe ser trabajada con precaución y conciencia plena de lo que se hace con ella. Así que no podemos más que seguir invitándoos a emplearla del mejor modo, como por ejemplo como lo hace María Isabel P. “como forma de desconexión para ver perfiles de personas que me parecen interesantes del mundo de la cultura, televisión etc.” o Alberto S. “para compartir y divulgar principalmente ciencia.”

¡Llenemos las redes de conocimiento!